36 años después

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Obed Ruíz

    La mesa está puesta. Los 32 países que jugarán en Rusia 2018 ya están definidos y Perú fue el último clasificado. El último boleto fue para el país sudamericano tras vencer a Nueva Zelanda en el repechaje, tras esperar cada cuatro años que los fantasmas desaparecieran. La alegría y la ilusión eran tan grandes que un día antes del juego el Ministerio de Trabajo de Perú lanzó un comunicado donde se decretaba que en caso de que se consiguiera la clasificación el jueves 16 de noviembre “Se declararía día no laborable a nivel nacional”.

    Nueva Zelanda tiene nombres conocidos para los mexicanos que nos hicieron recordar el amargo último paso que tuvo que darse para no perder un sitio en Brasil 2014, pero la historia se repitió y los All Whites –que con su nombre intentan arrastrar un poco de la mística de su equipo de rugby, pero que no toman en cuenta la paradoja de los colores– deben esperar otros cuatro años, cuatro que, al menos, se convertirán en 12 desde su última aparición en Sudáfrica 2010. El nombre de Barbarouses no deja de inquietar a los relatores peruanos, pero la victoria es casi un hecho a diez minutos del final.

    Levanta el estadio, levanta el país, levanta la gente. El país espera el final para abrazarse.

    Tiempo de compensación, incluso el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, debe estar emocionado al recordar que su última cobertura de campo, como periodista, la realizó en España 82, el último Mundial que había disputado Perú hasta ahora. Lituma, Tomás, los cachorros, los perros y el Leoncio Prado sueñan con los jugadores que viajarán en representación de todo un país. Un grito unísono, el abrazo anónimo con las filas de atrás y adelante en el estadio. El reconocimiento interior de la patria y miles de búsquedas en todo el mundo para saber dónde se encuentra el país que es andino, amazónico y antártico al mismo tiempo.

    –Ya nadie nos baja del avión. De los primeros que quiero acordarme es de todos los que jugaron estas 8 eliminatorias, No pudieron ellos, pero pudieron estos. 124 partidos eliminatorios en 8 clasificatorias para lograr volver, pero el mérito es de este grupo.

    En Perú nadie se olvida de Teófilo Cubillas Guillermo La Rosa, ni siquiera de las generaciones que pasaron sin llevarlos al Mundial. Ahora se dice Perú y pocos recordarán de forma inmediata la sospecha en Argentina 1978. Final del partido.

    –Es la locura en la cancha, es la locura en la tribuna. Volvemos a un Mundial. Era posible. Era hoy. No nos iba a aguantar Nueva Zelanda. Vuelve Perú a un Mundial después de 36 años.

    –Hoy, después de 36 años hoy es el día que el hincha peruano tanto esperó, hoy es el día del hincha peruano incondicional. Hoy, 15 de noviembre de 2017, quedará como el Día Mundial del Hincha Peruano. No hay mal que dure 36 años ni futbol peruano que lo resista. Vamos al Mundial. Arriba Perú.

    La frase de Javier Marías se vuelve atemporal y es perfectamente adaptable a la ilusión infantil de un pueblo: la recuperación generacional de la infancia.

    –Yo creo que más allá de ser historia y todo eso, son sueños. Sueños de niño, son sueños de tantos años. (Christian Cueva)

    –Mis hijos van a contarlo a todo el mundo la sensación de lo que se siente, de ver a su papá en un Mundial. Mi padre siempre me contaba de Perú en el Mundial y ahora su hijo está en el Mundial y eso es muy emotivo también. Arriba Perú, carajo. (Christian Ramos)

    Los relatores se convierten en bardos que bien podrían decir que salieron de una escuela de Víctor Hugo Morales peruana. Cuentan la hazaña y el supuesto Maradona limeño, Paolo Guerrero, espero los resultados del antidoping con lágrimas llenas de emociones encontradas mientras lo recuerda Farfán:

    –Esto va para mi compadre. Paolo, te prometí esto.

    Los rezos y las plegarias fueron escuchadas por los dioses incas y hasta la Biblia anticipó la hombrada. Mateo 20:16, “Así, los últimos serán primeros, y los primeros últimos”. Chile llora sus dos Copas América y daría lo que fuera por cambiarlas, por regresar a la punta de la Conmebol cuando Perú estaba lejos.

    –Vuelve Perú a un Mundial, después de 36 años. Parecía imposible en su momento cuando éramos octavos, muchas fechas, muchas fechas octavos, el equipo mejoraba pero seguíamos octavos y seguíamos ahí. Pero después me parece que hay un partido de quiebre, que es el de Asunción, donde el equipo se convence por el resultado y por la forma que podemos. Y de ahí, me parece que este año fue el año inolvidable, este año fue inolvidable porque Perú no perdió.

    –Porque sumó victorias, una tras otra, porque tuvo grandes momentos, porque jugó como contra Uruguay, bien al futbol, a la peruana, poniendo la pelota abajo, superando al rival. Tuvo muy buenos partidos, la victoria en Quito, el gol de Hurtado que hoy día no tuvo un minuto, pero cómo nos vamos a olvidar de Paolo Hurtado y su gol en Quito.

    Tres victorias y tres empates dejó el 2017. Venezuela, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Argentina y Colombia equivalen a 12 puntos y pasan inadvertidos, al igual de la victoria, de un entrenador que incluso es ecuánime ante el festejo. El deseo de Costa Rica, Ricardo Gareca, apenas sonríe apartado del grupo, como si más que el festejo, valiera la tranquilidad.

    –Gareca construyó un grupo, Gareca convenció al futbolista peruano, Gareca le dio confianza, le hizo creer que era posible.

    –Lo que pasa es que nadie se mueve del estadio. Nadie se va. Acá podríamos quedarnos a vivir hasta que arranque el Mundial.

    Hoy, 16 de noviembre, como lo anticipó el Ministerio de Trabajo, después de tantos años, es día no laborable en Perú y la gente no para de festejar y emocionarse con el sueño de ver a sus jugadores en el evento deportivo más importante del planeta. Porque hoy, más allá de la alegría de los países latinoamericanos que se unen en la falacia de los pueblos unidos con un pretexto tan sencillo como el futbol, la fiesta de Perú continúa y no dejará de hacerlo hasta Rusia 2018.