Diálogos Rabieta: Carlos Salcido

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Francisco Espinosa

    “No me gusta que nos traten como una botarga. Hay mucha gente que no llega a entender que también eres un ser humano”.

     

    Cuentan que una vez que recibió el dinero se fue directo a su pueblo sin mirar atrás. Pocos lo sabían, pero aquel primer sueldo como futbolista profesional significaba mucho más que un sueño cumplido. Carlos Arnoldo Salcido Flores (Ocotlán, Jalisco, 1980) tenía un pendiente en el alma: hacer que su madre siguiera descansando en paz.

    Nacido en un ambiente tradicional mexicano –pobre y numeroso-, Salcido supo pronto que tenía que meter las manos en el trabajo arduo para tener una mejor vida de la que le había tocado. Más aún cuando la muerte de su madre lo sorprendió con tan solo 9 años, mientras el núcleo familiar trataba de no desmoronarse por completo.

    Un día, tras haber estado mucho tiempo bajo el cobijo de una tía, inició camino a Guadalajara con la única idea de trabajar. En su mente no había otra cosa más que romperse el lomo. Si algún sueño se atrevía a anidarse en su cabeza no tenía nada que ver con patear una pelota. Cuando Carlos se animaba a imaginarse pleno, lo hacía con las manos en un volante de un camión, recorriendo calles, avenidas y autopistas. “Siempre quise ser chofer”, confiesa ahora con cierta melancolía.

    Dicen quienes lo conocen que Salcido pudo haberse dedicado a cualquier cosa y de todas formas le habría ido bien. Cuentan que su modo envalentonado de vivir, el mismo que lo animó a sacar a bailar a su futura esposa en su celebración de 15 años, es una insignia que lo ha acompañado desde su infancia. Sin embargo, a él no le gusta mucho ser tomado como un referente futbolístico, a pesar de su trayectoria intercontinental y tres mundiales jugados.

    Hoy, con más pasado que futuro como jugador de futbol y mientras en Chivas hay una seria propuesta de edificar una estatua para honrarlo, Carlos Salcido atiende a Rabieta con amabilidad, pero con la prisa de siempre para tomar rumbo hacia Ocotlán. Como aquella tarde, con su primer sueldo en mano, en la que le urgía llegar al panteón municipal para saldar las deudas pendientes por el espacio bajo tierra que ocupaba su madre y por fin hacerle una tumba a la altura de su cariño.

    ¿Cómo has ido cambiado en los últimos tiempos? Ahora estás desde la posición de referente.

    Siempre he sido muy agradecido, hermano (…) pero trato de no creérmelo, aunque mucho o poco de lo que he vivido no me lo quedo ni me lo llevo, sino que le doy consejos a los chavos. Y al mismo tiempo, estoy disfrutando esta etapa; sigo aprendiendo mucho en el día a día.

    Pero tienes una responsabilidad grande, más allá de que no te la creas. Tienes una trayectoria importante.

    Te insisto, de verdad no me la creo. Para mí, hay gente que ha hecho mucho más por Chivas. No me gusta sentirme un referente, simplemente hago lo que me corresponde que es dar consejos porque estoy rodeado de muchos chavos. A ellos los oriento, basándome en lo que he vivido. Ojalá que algo se les quede y les pueda servir para su carrera.

    Has tenido muchos entrenadores. En esta última etapa te tocó un tipo como Matías Almeyda, con quien compartes muchas similitudes en sus historias de vida. ¿Qué significa el Pelado para ti?

    Soy un bendecido porque tengo un gran entrenador que, a estas alturas, me ha enseñado muchas cosas porque es un grandísimo ser humano. Eso es algo que todos los que han convivido con él te lo pueden decir.

    ¿Hay algo que no te haya gustado de ser futbolista profesional?

    Sí, que te traten como botarga. Hay mucha gente que no llega a entender que también eres un ser humano y te ven solo como un producto. A veces, como futbolistas no sabemos hasta donde impactamos con nuestra imagen y terminamos aceptando muchas cosas. Te soy honesto, muy pocas veces me he visto jugar en videos ni tampoco soy fan de ver deportes.

    ¿Ni el gol contra Argentina en Confederaciones lo viste?

    ¡Ah no, ese lo tengo grabado en un DVD (risas)! Pero me refiero a todo el rollo que nos rodea. De verdad, no eres consciente de hasta dónde llega tu imagen. Ahí es cuando muchos se confunden y quieren tratarte como una botarga. Lamentablemente siempre ha sido así.

    Además de esto, ¿qué cambiarías del futbol mexicano?

    Muchas cosas, pero no las puedo decir (risas).

    ¿Ni una?

    Ni una, lo siento. (Risas).

    ¿Te quedaste con algo pendiente como futbolista?

    Haberme quedado más tiempo en Europa; por lo menos terminar mi contrato en Fullham, como lo he hecho en todos los equipos en los que jugué. Lamentablemente solo pude estar un año antes de venir a Tigres. Nos asaltaron en la casa, mi familia se asustó y se regresaron. Fueron meses duros estando solo.

    Después de tantos años, ¿con qué te quedas de la vida profesional?

    Me ha enseñado mucho. Me ha quedado claro que la soberbia no va con esto. La honestidad te brinda mucho. Tener estas cualidades y ser profesional siempre te dará frutos, porque Dios lo ve todo.

    El campeonato con Chivas, una recompensa enorme, ¿no?

    Sí, claro. En lo personal fue algo que soñaba. Quería disfrutar porque me lo había perdido años atrás y  gocé como nunca.

    Pensar que todo comenzó desde la historia de tu primer sueldo como jugador. ¿Cómo fue cumplir con ese pendiente que tenías con tu madre?

    Mi madre murió cuando yo tenía 9 años. Una vez que pasa el entierro, si no pagas el mantenimiento de ese pedacito durante cinco años, simplemente retiran el cuerpo. Llegó el día en que arribaron un par de avisos a la casa. Piensa que mi madre solo tenía el montoncito de tierra y una pequeña cruz de madera. En ese tiempo yo ya estaba en Guadalajara. Trabajaba pero apenas salía para lo mínimo. Entonces, fue hasta cuando me dieron el primer sueldo como futbolista. Lo recibí y me fui rápido al panteón de Ocotlán. Pagué una parte de la deuda y pedí tiempo para el resto. Después, cuando liquidé todo le construí un cuartito a mi mamá para que cuando fuéramos no batalláramos en encontrar la tumba. Fue algo muy especial para nosotros.

    Has pasado por muchos lados, pero Ocotlán sigue siendo tu cable a tierra.

    Sí, ahí nací y crecí. Si bien de adolescente llegué a Guadalajara, buena parte de mi familia está allí y regreso siempre.

    Pero va más allá, te has involucrado con el desarrollo del tejido social con diferentes proyectos. ¿Cómo va todo?

    Vamos bien, hermano. Cada vez queremos implementar más cosas; cada día estamos más locos (risas). Ya tenemos una Tercera División, pronto tendremos una Segunda. Estamos tratando de crecer y hacer buenas cosas para los jóvenes.

    Ahora que está de moda, ¿Te gustaría ser alcalde?

    No, no, no. (risas). Yo la política nada, es algo muy complicado. Con trabajos sé hablar con ustedes (prensa), imagínate allí. Está cabrón.

    Vi que el ayuntamiento te hizo un homenaje después del campeonato con Chivas.

    Sí.

    Bueno ya te estás rodeando de ese mundo.

    (Risas). No, la verdad mis respetos a los políticos porque creo que a veces, si nosotros sentimos presión, imagínate ellos. Hay que estar allí, pero tres a cuatro pasos de distancia.

    Entonces más como Jorge Vergara que como presidente municipal.

    Ya veremos, hay que ir armando las cosas primero. En el pueblo y en sus alrededores tienen mucho talento. Aquí en Chivas esta el Abuelo, Macías y hay varios en casa club que son de esa zona. Es un proyecto que fue creado para ayudar a los chavos.

    ¿Sigues llorando cuando ves jugar a tu hijo o ya lo regañas?

    Ya lo regaño. Tiene 14 años apenas. Anda aquí en Fuerzas Básicas, creciendo cada vez más. Me alegro que vaya tomando camino por su cuenta y consiguiendo cosas.

    Qué problema cuando le preguntan de qué juega y conteste que como tú, que has estado en muchas posiciones.

    (Risas). Lo curioso es que lo ponen de contención, de mixto, de defensa central. Ya empieza a hacer poquito de todo.

    Tu hijo es, entonces. Eso está claro.

    (Risas), Sí, claro. ¿Sabes qué es lo mejor? Que lo veo simplemente como un padre. Me gusta el hecho de verlo sano, que sea buen hijo y hermano. Para el futbol tendrá un par de años más para decidir si quiere seguir. Por lo pronto me quedo con eso.

    ¿Le has inculcado todo lo que significa ser de Ocotlán?

    Sí, claro. Yo lo llevo a todos lados. Si voy al pueblo me lo llevo, si hacemos algo familiar él está allí, incluso cuando vamos a ayudar a niños desprotegidos. Quiero que vea y se dé cuenta de que trata la vida.

    ¿Cuál es tu opinión sobre la prensa deportiva en el país? Dice Jorge Valdano que se tardan años en construir una reputación, pero que se puede destruir en un solo acto. Te lo pregunto específicamente por la polémica que se suscitó tras la fiesta en Monterrey.   

    Honestamente, la prensa no me molesta. Al contrario, para mí es muy necesaria porque es la que le da sabor a todo el futbol y además te pone en un parámetro para darte cuenta de dónde estás parado. Lo demás no es culpa de nadie más, solo nuestra porque marcamos la pauta para que hablen bien o mal. No podemos echarles la culpa porque cuando se trata de una nota buena, no conozco a ningún futbolista que no la presuma; es así. Por lo demás, yo soy un ser humano que ha cometido errores y que cometeré más durante el resto de mi vida. Pero siempre los afrontaré como lo he hecho hasta ahora en donde realmente tenga que hacerlo. No me interesa salir a la luz pública.

    Hace poco, alguien que te conoce, me dijo que eras un tipo que le hubiera ido bien en cualquier profesión que hubieses elegido. ¿Qué te gustaría haber sido en lugar de futbolista?

    ¡Chofer! Todos en mi casa trabajaban de eso. Yo me subía a los camiones, agarraba el volante y me visualizaba así. Después, ya en Guadalajara, trabajé lavándolos. Había unos muy cuidados y bonitos. Realmente me imaginaba haciendo eso.

    ¡Y se atravesó el maldito futbol!

    (Risas). El problema fue que nadie me enseñó a manejar.

    Te faltó un Güero Real camionero que te guiara.

    (Risas) Exactamente.

    Ya vi que no te gusta la idea de que te hagan un monumento en el club, tal como lo pidió Matías Almeyda. ¿Cómo te gustaría que te recordaran?

    Por ser buena persona antes que cualquier aspecto futbolístico. Nunca me he peleado con algún compañero o algún rival, siempre he sido muy leal. Trato de ser honesto. Así me gustaría que me recordaran, porque como jugador, puedo ser el mejor para algunos y el más malo para otros. Así es esto.

    ¿Cómo notas a la Selección Mexicana de cara a Rusia?

    La veo excelente. Es una gran generación, así que esperemos que nos den una gran satisfacción. Afortunadamente todos tienen mucho roce internacional. Dios quiera que, primero por ellos, logren los objetivos que se pongan y nos brinden una gran alegría a todos los demás.

    Has jugado tres mundiales, ¿cómo se sigue después de ser eliminado de formas tan dramáticas y siempre en la misma ronda?

    Creo que son cosas que se van juntando. Siempre escuchamos tanto del famoso quinto partido. Se vuelve tan repetitivo que, te juro, estás jugando y te pasa por la mente antes de que sucedan cosas increíbles que no puedes creer. Eso estaba pasando en Chivas hasta hace poco, cuando fuimos eliminados dos veces consecutivas en liguilla. Es cuestión de llegar convencidos.

    En ese periodo de Chivas, Almeyda tuvo mucho que ver. ¿Crees que Juan Carlos Osorio pueda hacer lo mismo en Selección?

    Dios quiera que sí. Insisto, la gran mayoría de jugadores tienen experiencia y saben de qué se trata todo esto. Esperemos que puedan tener una buena Copa.

    Suecia calificó y Zlatan ya se subió al barco, ¿por qué tú no?

    (Risas) No, no. A mí que me lleven de porra, con la bandera.

    Mira que estamos sufriendo por la falta de laterales izquierdos.

    ¡No, hermano, para lateral ya no llego! Necesito un bastón para ir corriendo.

    ¿Se le exige y se le pega mucho a la Selección desde la prensa?

     Yo creo que se le apoya bastante en todos lados. Cuando vamos a Estados Unidos es una locura. Desde siempre, con todos los técnicos, siempre ha habido voces a favor y en contra. Afortunadamente, a pesar de las críticas contra el técnico, veo a un grupo unido. Eso es algo muy bueno.

    Londres 2012. Un torneo inolvidable para muchos mexicanos. ¿En donde pones esa medalla de oro en tu carrera?

    A nivel selección es lo mejor que he conseguido. Siempre fui paso a paso con ese equipo. Cuando estuve en la lista final, me mentalicé para dejar mi apellido escrito en algo importante. No sabes cómo lo deseaba. Hasta ese momento, lo más que había conseguido era la Copa Oro. Sin duda lo pongo en lo más alto, a pesar de haber jugado tres Mundiales.

    Durante todo ese torneo estuviste al lado de tu esposa. ¿Cómo ha sido convivir con una persona como ella, a la que no le interesa nada el futbol?

    Me ayuda muchísimo, hermano. Yo llego a la casa y no se habla de nada referente a la pelota. Eso me permite realmente ser solo padre de familia. Además, por más que quisiera hablar de futbol con ella, simplemente no se puede (risas). Le he hecho exámenes sobre tiro indirecto u otras cosas y no le atina a nada. Pero eso sí, siempre está apoyando en todos lados; ella es mi pierna derecha.

    Hasta donde llegó una pareja de adolescentes jalisciense, ¿no?

    Nos hemos burlado uno al otro (risas). La conocí un mes antes de sus 15 años y en su fiesta solo quería bailar con ella. Después, a los tres meses, nos hicimos novios. Le prometí que cuando cumpliera 18 nos íbamos a casar y lo hicimos al civil. Hasta ahorita me ha aguantado. Fíjate, cuando la conocí yo lavaba camiones y carros. Ha sido increíble cómo hemos crecido juntos. Nos ha tocado estar en lugares increíbles alrededor del mundo y nos da risa, nos burlamos de nosotros mismos.

    Incluso en Holanda, donde te costó un poco adaptarte, pero al final lo hiciste; de hecho, tú y otros más. ¿Por qué se le facilita al mexicano un ambiente como ese?

    Porque somos guerreros y nos encanta sufrir. A veces, cuando nos chiquean, es cuando nos va mal y nos perdemos. Al futbolista mexicano le gusta ver todo en contra, porque allí se vuelve guerrero y saca el amor propio. Ahora, con este Mundial, ojalá salgan muchos más al extranjero. Vivir en otro país te hace valorar mucho todo lo que eres y tienes. Sin duda te haces más profesional, porque si aquí eres relajado y puedes llegar tarde, sabes que allá no te pasan una. Te adaptas; somos así.

    ¿Cuál fue el mejor consejo que te dieron durante tu carrera?

    Cuando subí a Primera División no me fue bien y me regresaron a Segunda. Durante ese lapso, me sentí muy mal. Incluso pensé en dejarlo todo. Creía que no había dado el ancho y no tenía nada más que hacer. Fue entonces cuando la Pájara (Juan Carlos) Chávez me agarró y me hizo ver que era un jugador de primer nivel en una división menor. Ese comentario me marcó porque era alguien muy importante para mí. Lo que me dijo me dio el coraje para regresar y volver a intentarlo.

     

     

     

     

     

     


    • Leynad Orquesta Leon

      Que grande!! Excelente entrevista 😍