Diálogos Rabieta: Pablo Larios

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Obed Ruíz

    “En el tiempo en que empecé a jugar había un dicho: para ser portero debías estar loco. Y sí, porque realmente es una posición difícil e ingrata a veces; te conviertes en el héroe o en el villano en unos segundos”.

     Después del árbitro, los hombres que más sufren en un partido de futbol son los porteros. Basta recordar a Moacir Barbosa, el guardameta de Brasil en el Mundial de 1950 a quien se le adjudica el famoso Maracanazo y de quien, malamente se presume, murió dos veces. En México poco se puede culpar de los fracasos mundialistas a los guardametas. El aficionado vive en un constante estado de ilusión que al cuarto o quinto partido se desvanece con las mismas quejas y argumentos de siempre, pero si la historia le debe a uno de ellos es a Pablo Larios Iwasaki (Zacatepec, 1960), el espigado cancerbero que defendió el arco mexicano en México 1986 que disfruta de la música de Chicago y una buena comida.

    –¿Y a qué futbolista va a entrevistar? –pregunta el taxista.

    –A Pablo Larios –le respondo–, el portero de México 86.

    –Pero ése sigue jugando, ¿no?

    A casi 20 años de su retiro, Larios recuerda con alegría –mientras voltea de tanto en tanto al campo que tiene a cinco metros y da la última calada a su cigarro – cómo su etapa de portero lo mantiene con vida en el imaginario colectivo de quienes tuvieron la oportunidad de verlo jugar y los que nos conformarnos con partidos amistosos y videos para maravillarnos con un estilo que, además de sorpresivo, al igual que sus palabras, nunca dejó de ser sobrio y elegante.  

    ¿Cómo te recuerdas como portero?

    Me recuerdo como un arquero delgado, volador, arriesgado, valiente y en ese momento el mejor. Esa era la idea, proyectar, dar seguridad, que mis compañeros se sintieran a gusto conmigo. Demostré que yo era un portero confiable y entregado por mi causa.

    Si Pablo Larios estuviera en una lista de los mejores arqueros mexicanos, ¿en qué lugar estaría y quién estaría arriba de él?

    Fui un arquero más que jugó 19 años como profesional. En todos los equipos estuve como titular, y me tocó jugar la Copa del Mundo del 86. Ponerme en una lista no sería lo indicado, pero creo que estoy dentro de los mejores porteros que ha tenido México y en las actuaciones y el tiempo que duré activo se demostró claramente porqué estuve en Selección Nacional.

    En 1985 dijiste que para ser portero hay que estar loco…

    En el tiempo en que empecé a jugar había un dicho que para ser portero debías estar loco. Y sí, porque realmente es una posición difícil e ingrata a veces; te conviertes en el héroe o en el villano en unos segundos. Y loco para estar aguantando tanto balonazo, pelotazo, caídas y todos los ejercicios que se hacen en los entrenamientos de arquero. Por eso se dice el dicho que para ser portero tienes que estar loco. o ser… en aquel tiempo decían que para ser portero tenías que ser loco o gay (risas). Esa era la versión realmente.

    Tu papá es quien descubre que estabas loco.

    Yo jugaba en los intermedios de Zacatepec que estaba en Primera División y mi casa estaba frente al estadio. Yo iba, jugaba en los intermedios, pero jugaba en el campo y siempre me andaba barriendo y tirando y mi papá me dijo un día “sabes qué, si te vuelvo a ver tirado no te voy a dejar jugar”. Entonces opté por ponerme de portero, ahí me podía aventar y barrer lo que yo quisiera. Ese comentario de mi papá influyó para que yo fuera arquero.

    A veces hay una brecha. Se tiene a Antonio Carbajal, Miguel Marín y después hasta Jorge Campos hay un espacio.

    Bueno, Carbajal está en la historia. Asistió a cinco Mundiales. Dicen “cinco mundiales, bah”, pero cuenta los años. Tal vez ya los últimos no fue titular, pero fue un portero que está dentro de la historia y que dejó huella. Miguel Marín es el mejor extranjero que ha estado en México, el mejor arquero que yo haya visto, mi ídolo. Fue un referente para mí y mi entrenador en el Mundial 86. La gente recuerda a los arqueros por algo, ahí entra Jorge por su vestimenta, por sus cualidades y en algunos espacios entramos algunos otros. Yo por mis salidas, por mi estilo de juego. Todo arquero que ha estado en Selección Nacional lo van a recordar, algunos más, algunos menos pero lo importantes es que estamos dentro de la historia.

    Pablo Larios y su estilo muchas veces causaron temor en sus compañeros pero también implantaron un estilo de juego. El portero ya no se queda en su área chica.

    Mi estilo de juego era muy criticado porque decían que le echaba mucho peligro, que arriesgaba, pero le ayudaba mucho a mis compañeros. En la actualidad, si hubiese otro arquero que saliera o arriesgara lo que yo arriesgaba dirían lo mismo. ¿Por qué jugaba así? Porque mi estilo así lo permitía, era mi forma de jugar y en este momento y en el pasado no había ni hay nadie que te resuelva una jugada por arriba sin el temor de equivocarse y que le metan un gol. Mi forma fue irrepetible y soy el único arquero que tomó ese riesgo. Ojalá y hoy saliera algún arquero con ese tipo o con ese estilo de juego, haría la diferencia de los arqueros actuales.

    Todavía no se acaba tu etapa de arquero, juegas y cuando lo haces se ve a Pablo Larios aventarse, salir, achicar…

    Eso es gracias a mi físico. Tengo 57 años y sigo jugando. Me invitan, juego con los veteranos del Puebla, con los del Cruz Azul, con los del Zacatepec, con veteranos de aquí de donde trabajo, con amigos que me llegan a invitar a algún partido. Estoy activo porque es lo que nos gusta hacer y es lo que sabemos hacer y si lo hacemos con gusto, con corazón y entrega yo creo que el amor al futbol nunca se nos va a acabar. Y si podemos hacerlo y seguirlo practicando lo vamos a seguir haciendo hasta que se pueda.

    ¿Qué le quedó pendiente al arquero de la selva?

    Ser más veces campeón. Jugué 5 finales, perdí cuatro, y gané una. Que el haber ganado una me hace bien. Como futbolista quedé satisfecho, jugué en muy buenos equipos, representé a mi país, jugué un Mundial, Panamericanos, Centroamericanos, me faltaron Olimpiadas que también por causa de los cachirules no fuimos a Seúl, ya la habíamos ganado, pero fue lo que me faltó jugar.

    Ser portero en México y ser portero de México en un Mundial con el sueño de que se puede ser campeón pero también con una pequeña dosis de realidad de que tal vez es algo lejano.

    Ser portero en un Mundial implica que eres el mejor o uno de los mejores arqueros que hay en México en ese momento. Siempre se tiene la ilusión de ser campeón que en realidad, o la realidad de nuestro futbol, no nos daba tal vez para aspirar a ser campeones, pero sí para tratar de hacer el mejor papel posible. Jugamos el quinto partido, jugamos un Mundial bueno, no perdimos ni un partido de esos cinco. En el quinto partido contra Alemania perdimos en penales, pero eso es extra. Creo que se hizo muy buen Mundial y lo que significa o significó para mí ser portero de Selección Nacional en un Mundial yo creo que es la mejor satisfacción que he tenido en mi vida.

    Hablas de México 86 y acaba de pasar también el partido de leyendas…

    Sí, fue emotivo ver a la gente que se vuelve a emocionar con esta selección que, si no lo saben, fue la selección menos goleada en los mundiales. Nos metieron dos goles, somos la selección que no perdió un partido, quedamos invictos. Yo creo que recordar y volver a vivir un encuentro de ese tipo siempre es bueno, porque aunque ya pasó mucho tiempo la gente nos recuerda y en el futbol eso es lo importante, que te sigan recordando.

    El primer portero de la Selección que era de un equipo que no está en primera división.

    Mi equipo descendió a segunda división y volví a ser llamado a la Selección Nacional, a la mayor. En la historia yo era el único, el único jugador de segunda división que era convocado a selección mayor y realmente eso implica el mejor gusto, la mejor satisfacción de pertenecer a un equipo estando en segunda división y en su momento ser el único jugador de segunda representando a México.

    Cuando estabas en Zacatepec había una oferta de Cruz Azul pero Zacatepec quería que fueras al América.

    Ahí se suscitó un problema porque Cruz Azul se había arreglado conmigo. Los directivos de Zacatepec no quisieron, querían que me fuera al América y en la cantidad del arreglo del contrato le pedí lo mismo al Cruz Azul y al América. El América me dijo que en ese momento no tenían ese dinero, que me iban a dar mucha publicidad, pero en ese tiempo no se vivía con publicidad. Me congelaron dos o tres meses hasta que regresé a Zacatepec con un contrato modificado donde se especificaba que terminando la temporada yo podría irme al equipo que quisiera.

    Después llegas a Puebla.

    Puebla… Fue después de pasar por Cruz Azul, donde jugué dos finales. Las perdí. Una contra Chivas y otra contra América. Luego me fui a Puebla, donde me recibieron bastante bien, ese mismo año fui campeón de Copa, campeón de Liga, Campeón de Campeones, creo que fue un gran equipo el de Puebla y ahora añoran tener un equipo como ese.

    En Puebla ya quisieran tener aquel equipo de los 90, pero llegó alguien que tú conoces bien…

    Meza. A Enrique yo lo conozco desde el 82. Él fue quien me vio en Zacatepec para llevarme a Cruz Azul, a él le encargaron que me checara, que me viera, que hablara conmigo. La primera vez que fui a Cruz Azul él me estaba esperando en una parte de México y me llevó con la directiva. Nos une una gran amistad. Él es un gran entrenador, es un ser humano increíble, gran persona y también fue mi entrenador después. Era mi entrenador de porteros en Cruz Azul, de ahí salió y se fue a entrenar a otros equipos. Lo tuve de entrenador en Toros Neza en aquella final contra Chivas. Pero independientemente de todo es mi amigo y presumo que es mi amigo.

    ¿Tiene qué ofrecer todavía? Se critica mucho que a veces la baraja de técnicos siempre es la misma.

     Yo creo que ya está haciendo cosas con Puebla. A mí me dio gusto, me hicieron una entrevista referente a qué opinaba de Enrique Meza y creo que es la persona ideal para levantar a ese equipo por la experiencia que tiene y por la situación que vive el equipo. Llegó y el Puebla cambió. Cambió y ha sacado buenos resultados en sus partidos. Eso quiere decir que está y estuvo muy acertada esa decisión.

    Mencionaste Toros Neza. Acaba de pasar el 2 de noviembre y hay una foto muy famosa de los jugadores con máscaras…

    Ese fue un equipo espectacular, todos nos sentimos orgullosos de haber pertenecido a esa época en la que hacíamos muchas locuras. Metíamos muchos goles pero también nos hacían muchos goles. Toros Neza es un equipo que tuvo ángel, carisma y le llegó a la gente. No fuimos campeones por circunstancias del futbol pero es un campeón sin corona.

    ¿Cómo nacía desde el vestidor esa picardía?

    Tuvimos un excelente equipo, muy buenos compañeros. Te estoy hablando del ‘Pony’ Ruiz, Mohamed, Lussenhoff, Miguel Herrera, Beto González, Ramiro Romero, el otro Romerito. Había una gran compañerismo y se nos ocurría cada locura a todos: cortarnos el pelo a rapa, las ocurrencias de Mohamed de pintarnos el pelo. De hecho yo les pintaba el pelo. Salir con sombreros, con máscaras y todo eso implicó la gran alegría, la unidad que había dentro de ese equipo. Yo creo que pocas ocasiones se conforma un equipo de tan buenos jugadores y tan buen ambiente dentro del seno de un club. Es de los pocos en que se ve esa armonía tan grande. Para hacer todas esas locuras implicaba que todos nos estuviéramos divirtiendo en ese momento.

    Esa generación lleva toda esa locura y diversión ahora como técnicos.

    Es una camada que en los últimos años ha estado presente. Miguel, Mohamed, ‘Pony’, Memo, ya han disputado finales en nuestro futbol y eso implica que de ser buenos jugadores ahora son buenos entrenadores. Pueden decirte, bueno, porqué ellos, pero al final de cuentas se les dio, se les da el haber sido buenos jugadores y saber entender lo que a nosotros nos entendían los entrenadores que teníamos en ese tiempo.

    Hablando de técnicos, hace poco Jémez dijo que Cruz Azul no es un equipo grande.

    Bueno, a veces las cosas se pueden malinterpretar porque él dice que no se refirió al Cruz Azul de ahora. Cruz Azul es grande y seguirá siendo grande. ¿Por qué? Por lo que tiene, por lo que ha hecho. La grandeza no se mide con un resultado actual, se realiza desde que nace un equipo y Cruz Azul en los ochentas siempre demostró que era un equipo grande. Durante los años ha entrado a liguillas, no ha tenido la suerte de ser campeón pero creo que la grandeza se mide con eso, desde que nace un equipo hasta que muere.

    Publicaste que tus cuatro grandes son Cruz Azul, Puebla, Zacatepec y Toros Neza.

    (Risas) Sí, son los equipos donde yo jugué y creo que son grandes, para mí son grandes. Zacatepec porque me dio la oportunidad de iniciar mi carrera, porque yo soy de Zacatepec, porque, por ejemplo, en estos momentos yo quiero ser Presidente de Zacatepec y porque quiero que Zacatepec resurja y sea grande. De ahí pasé a Cruz Azul. Cruz Azul fue en los ochentas bicampeón, tricampeón, yo llegué en el 84 , peleé dos finales, las perdí, pero eso no le quita lo grande. Puebla. Puebla ya había sido campeón, llegué y fuimos campeones de todo. Toros Neza era un equipo nuevo. Tenía tres o cuatro años en primera división, llegamos a una final contra Chivas, lo cual implica que entró dentro de los grandes, ahora ya desapareció pero los recuerdos y las grandezas ahí están.

    De tus cuatros grandes quién sería el más cercano en recuperar su grandeza o algo de lo que fue.

    De los cuatro yo creo que Cruz Azul. Porque Cruz Azul bien o mal se mantiene en un nivel bueno y entre azul y buenas noches. Es el que tiene más posibilidades de volver a surgir. Puebla la situación la tiene complicada, andan peleando el descenso, ojalá y con Enrique empiecen a mejorar las cosas como se están haciendo para primero salir de eso. Zacatepec está en Primera A, traen un buen equipo, ojalá pueden resurgir y regresar a Primera. Toros, bueno, ya está como ahora que fue día de muertos, ya está fuera, pero se le guarda cariño por lo que fue, por lo que se hizo. Si en algún tiempo regresa algún Toros Neza esperemos que sea igual o mejor que éste.

    Las generaciones de hoy en día conocen porteros internacionales más que mexicanos.

    Creo que ahora se basan mucho por la tecnología que hay, por los partidos que pasan por televisión, por muchas cosas que antes no había. Si en ese tiempo que jugué hubiera estado toda esta gama de programas que ahora pasan, [los mexicanos] seríamos unos de los arqueros más vistos también en esta época. Prácticamente se debe a que mucha gente ve partidos del extranjero, se guían por lo que ven y no tanto por los arqueros mexicanos.

    Hoy en día, cuando prendes la tele o vas al estadio y ves un partido, ¿cómo percibes el futbol? Ahora es el norte el que a base de dinero se está levantando futbolísticamente…

    Se están formando muy buenos equipos en Monterrey. Yo creo que son épocas que se van marcando. En su tiempo Cruz Azul marcó una época, América ha marcado época, Chivas, Puebla. ¿Por qué? Por la inversión que hacen. Al hacer una inversión los resultados siempre van a ser mejores. Tigres ha hecho buenas inversiones. En Monterrey ahora se están formando buenos equipos y se están posicionando en esta época.

    Gudiño es el primer portero mexicano en jugar la Champions. Tú pudiste ir a Napoli pero la lesión de la rodilla te lo impidió.

    Siempre va a haber una primera vez y a este muchacho le tocó. Ojalá y se aproveche y que no sea ni el primero ni el último, ojalá haya otros arqueros que puedan salir. Yo pude hacerlo, me querían el América de Cali y el Napoli pero me lesioné y se fueron esas aspiraciones de salir a jugar al extranjero.

    Es también a través del futbol y de compartir este amor que tú sientes por la pelota que ahora estás como director de deporte en Yautepec y quieres ser Presidente de Zacatepec.

    Tengo tres años fungiendo con ese puesto, me siento a gusto, satisfecho con lo logrado porque le estamos dando promoción al deporte, no nada más al futbol sino a todas las áreas. Y sí, tengo aspiraciones por llegar a ser Presidente de Zacatepec para ayudar a mi gente, a mi pueblo. La mayoría de la gente sabe que yo soy de ahí. Si dices Pablo Larios, Zacatepec Morelos. Mi nombre ya está dentro de la historia pero yo quiero formar parte en un momento importante. Aspirar y tratar de mejorar las condiciones de vida de Zacatepec serán mi prioridad. Si Zacatepec se ha oído por mi nombre, ahora yo quiero que mi nombre haga algo por Zacatepec. No soy político pero creo que yo puedo ayudar mucho a la gente porque aparte de todo eso yo soy de ahí y quiero que salga a flote.

    Ser presidente de Zacatepec será como ser portero…

    Si como portero siempre quise ser el mejor, trascender, salir adelante, creo que el ser político y presidente de Zacatepec sería para que resurja y sea bueno, que las condiciones de vida de la gente mejore, sus calles, el alumbrado y todas las necesidades.

     Selección. Clasificamos ya a Rusia 2018 en una de las etapas menos competitivas de la Concacaf.

    Tal vez el nivel de Costa Rica, Honduras, Estados Unidos, mermó un poco, pero México siempre ha estado arriba. En algunas ocasiones ya no tanto pero al final se calificó bien y ahora tienen tiempo para prepararse para lo que viene que es el Mundial, y si se preparan y tienen la mentalidad de hacer las cosas bien van a salir adelante.

     Ahora se habla mucho del quinto partido, pero si ustedes hubieran hablado del quinto partido en México 86 capaz que no llegaban, iban con la meta más alta.

    Dicen llegar al quinto partido, mucha gente dice llegar cuando nosotros llegamos. Nosotros teníamos una buena selección, jugábamos con la mejor disposición del mundo para sacar resultados. Independientemente de ese quinto partido, nosotros pretendíamos llegar lo más lejos posible. Por las circunstancias, porque nos anularon un gol, no sé, por muchas cosas nos tocó llegar hasta ahí, pero esa selección estaba proyectada para hacer más cosas dado que estábamos jugando en México. Se hizo un buen papel, quedamos en un sexto lugar que es la primera ocasión que una selección mexicana queda en esa posición.

    Si Pablo Larios jugara ahorita en la Selección y Osorio lo rotara por sus salidas arriesgadas, ¿qué pasaría?

    Son cuestiones del entrenador porque antes también te cambiaban. Yo jugaba unos partidos, Olaf jugaba otros pero estaba muy marcado quién era un titular y quién no. Osorio ha hecho las rotaciones desde que llegó. Él es el indicado o la persona que está al frente y es quien decide. Sería importante ya ver más constante a un sólo arquero para que definieras quién es el titular. Al final de cuentas el señor Osorio sabe su bronca. Si así lo decide él así va a seguir, lo único que queda para nosotros que estamos fuera es apoyar a nuestra selección esté uno o esté otro.

    Si Olaf y tú hubieran tenido un tercero, ¿quién hubiera sido?

    De hecho estaba. Hubo varios. En su momento estuvo Adrián Chávez, estuvo el Zully Ledesma, el Chato Ferreira que estaba en Toluca, y luego quedó Nacho Rodriguez que es de Zacatepec. Empezó a jugar antes que yo, se fue a la Eliminatoria en el 81 y tuve que entrar a jugar y cuando regresó lo tuvieron que vender porque yo ya estaba de titular. Fue una lucha constante durante varios años, desde que fuimos llamados a Selección Nacional por Bora desde el 83, enero 83, pasaron muchos arqueros pero de los que nos mantuvimos ahí fuimos el Chato Ferreria, yo y después Olaf.

    Si fuera tu responsabilidad, ¿a quién te gustaría ver como titular?

    Bueno, a mí me puede gustar uno, me puede gustar otro. Yo creo que de esos tres que están los tres pueden ser titulares y así nos quitamos de broncas… (risas) A mí me gusta mucho Talavera es el que tiene más proyección, me gusta cómo ataja Ochoa bajo los tres palos pero casi no sale y también me gusta Corona. Son arqueros confiables pero que no han dicho ‘yo estoy aquí, yo soy el titular, yo voy a manejar esta situación’. No se les ve esa posibilidad de decir tú eres el arquero titular y no hay otro.

    También cambia mucho el proceso como futbolista…

    Los tiempos cambian. Yo creo que nuestras generaciones siempre se han mantenido humildes. No ganamos las cantidades estratosféricas que se dan ahora por publicidad, por todos los comerciales y por lo que implica la mercadotecnia. Ir por la calle y saludar a la gente y que te saluden siempre va a ser una de las piezas más importantes. Tu humildad no la reflejas con lo que ganas o con lo que representas. Ahora sé de muchos casos de futbolistas que a veces los saludas y ni te voltean a ver y nuestra generación y otras generaciones no han perdido esa humildad de ser gente con la gente porque nosotros somos parte o futbolistas o gente pública por las personas y gracias a ellos seguimos vigentes.