Diálogos Rabieta: Ricardo La Volpe

article-author
Francisco Espinosa

    “Si algo me falta es volver a la Selección y pasar al quinto partido”

     

    César Luis Menotti llegó al país para dirigir a la Selección Mexicana de Futbol y se encontró con un Ricardo Antonio La Volpe Guarchoni (Buenos Aires, 1952) muy distinto al que había conocido. El Bigotón dirigía a un Atlante espectacular que recién había ascendido a Primera. Menotti, quien lo llevó al Mundial de Argentina 78 –y a la postre sería campeón- como tercer arquero, no tardó en ir a saludarlo. Frontal como siempre, el Flaco se sinceró: “De los 22 jugadores que formaron parte de esa selección, al último que hubiese imaginado como entrenador es a usted”.

    Arquero y apasionado de los números, La Volpe tampoco pensó en ser entrenador hasta que en 1983 tuvo que salvarle la venta de los Halcones de Oaxtepec al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), quien ya tenía arreglado mandar la franquicia a Puebla. A partir de ese año, el Bigotón se ha convertido en un personaje simbólico del futbol mexicano por su estilo de juego y por su carácter, ese mismo que lo ha hecho enfrentarse a la prensa y que, en su infancia, le hizo cursar su educación básica en cuatro distintas escuelas.

    A sus 65 años, Ricardo ha dejado el tabaco por un cigarro electrónico, luego de superar con urgencia un aneurisma aórtico abdominal. Atrás también quedó un carácter explosivo –aunque se asoma de pronto- y una escuela futbolística que ha sido reconocida en distintas partes del mundo y por grandes entrenadores. “Soy analítico, no idealista”, dice al explicar la importancia que le ha dado siempre a la forma de ganar por encima del mero resultado.

    Lejos de sentirse al borde del retiro, La Volpe quiere continuar con su labor lúdica y escribir un libro para explicar tantas cosas que aún le quedan por decir sobre el ajedrez que nace cuando una pelota está en un campo verde. Enemigo de la prensa que se ocupa solo de vender, de la que confunde a un extremo con un volante y de la que inventó el 4-2-3-1, Ricardo atiende puntual a Rabieta para dejar claro que, aunque ni el gran Menotti lo pudo haber imaginado, el deseo de enseñar y trabajar hasta el cansancio sobre un terreno de juego sigue intacto.

    – Cuando el papá cumple 65 años, la familia empieza a joderlo un poco con la jubilación.

    Sí (risas).

    – ¿Cómo es en tu caso? ¿Tu mujer e hijas quieren que pares?

    Me siento muy bien; respetan mis decisiones. Creo que estamos en otra época. Antes a los 65 años ya era como dejar todo; para mí no. Estuve hace poco en América y me quedó claro que sigo con las mismas ganas. Me sentí bien. Tengo ganas, fuerza y estoy bien físicamente.

    Mi familia me apoya en algo que he pretendido desde hace tiempo: Ser un director general. No de pantalón largo, sino de corto y estar más en la cancha con los técnicos de las categorías menores. Sería un trabajo sin la presión de dirigir a un primer equipo. Porque ojo, soy un técnico que le gusta entrenar. No mando a mis colaboradores para que hagan todo. Dejo claras sus partes, pero si tengo que trabajar la defensa o la ofensiva, las trabajo sin problema.

    -Te hemos visto evolucionar en los últimos años. Tú mismo aceptas que has cambiado tu forma de ser. Incluso ahora te vemos activo en redes sociales. ¿Las manejas tú o tienes a alguien que se encarga de eso?

    Las manejo yo, claro. Me dedico a responder preguntas de la gente sobre futbol, porque lo veo como una cuestión analítica y táctica. Pocos saben lo que es un sistema de juego y hablo sobre eso o sobre lo que es un volante, como me cuestionaron un día. Les explico que no todos son iguales y que no es lo mismo en un 4-3-3 o en un 4-4-2. Después tengo gente que se encarga de las preguntas sociales. A esas no les doy tanta importancia.

    -Entonces, ¿al chico que te pidió un consejo porque tenía problemas con su novia no le contestaste tú?

    Sí, pero porque esa me salió fácil. ¡Es que fíjate la pregunta que me hacen! Yo soy un técnico y le contesté como lo que soy. Afortunadamente salió bien. Me pudo haber mandado a cualquier lado, pero no lo hizo.

    – También abriste una fase personal que muchos no conocían, como en la explicación que diste en Facebook sobre tu salida de América.

    Pero no fue solo para eso. Hablo en redes porque en Youtube está la salida Lavolpiana en España o Italia. Ahora explico lo que es, porque acá piensan que solo es darla al central y luego al volante. Por eso ahora sacaremos el “Bigovlog”; ya grabé cuatro videos explicando cosas, por ejemplo, como jugaba Brasil en el mundial del 70. Ahora, ustedes (prensa) confunden a la gente porque engrandecen a los técnicos cuando los sistemas están hechos por los jugadores. Hablan del 4-3-3 como si Pep Guardiola lo hubiese inventado, cuando se usaba desde mi época.

    Ojo, siempre he dicho y halagado a Guardiola porque lo implantó otra vez con mucha práctica. Eso es importante porque muchos tienen a los jugadores, pero no los hacen lucir; él lo hizo durante mucho tiempo. Algo que no pasa acá, es muy difícil que en México guste durante muchos años.

    Yo llegué en el 79, cuando Cruz Azul era el equipo favorito. Lo manejaba (Ignacio) Trelles con una idea y filosofía futbolística; hoy no ves eso. No sé si es porque los técnicos son light y no imponen disciplina o si porque por los jugadores son más difíciles que antes.

    – ¿Te elogió el texto “Salida de novios” que escribió Guardiola en El País sobre la salida Lavolpiana?

    Sí, porque observó cómo jugaba la Selección y le dio una variante. En Barcelona siempre se paraba con línea de cuatro y generaba con el 5 la línea de tres. La Salida de novios es la pareja que busca el dos contra uno. Si el rival intenta taparla te regala un mano a mano. Todo esto se da a través de trabajo y repeticiones; no es tan fácil.

    – ¿De verdad no encuentras a un equipo mexicano con una filosofía futbolística?

     ¿Acá? No. Hay equipos que me gustan como el Monterrey del Turco Mohamed, que muestra un futbol agresivo y ofensivo. Pero luego lo ves contra Atlas y da un segundo tiempo que no es igual que el primero donde debió hacer cuatro o cinco goles. Pero a lo que me refiero es que no tienen una continuidad en la idea futbolística. Por ejemplo, Zidane asumió en el Real Madrid una responsabilidad muy fuerte tras haber estado (Carlo) Ancelotti y (Rafael) Benítez. Él le dio una idea futbolista, a través de los jugadores que los otros dos también tenían. En un momento deja a James (Rodríguez) afuera; pasa del 4-4-1-1- y pasa a un 4-3-3. Eso, en México, no se habla.

    – Estás muy enojado con el periodismo, ¿cierto?

    No, enojado no estoy.

    – ¿Hay algún periodista que te guste?

     Sí, claro. Está (Roberto) Gómez Junco, Rafa Puente, el mismo (Luis) Zague habla con fundamento.

     

    – Ricardo, me estás mencionando exfutbolistas. Dime un periodista que te guste.

     Es que los periodistas, algunas veces, están más enfocados en los chismes para vender. Lo veo por ejemplo a André Marín, a quien conozco desde la selección, por lo que no me puede mentir sobre quién es. Lo pusieron en Fox y se copió el formato argentino. Dos o tres del panel dicen una cosa y los otros dos otra. A veces hasta pienso que está ensayado. Fíjate en sus gestos cuando hace las preguntas. Es solo para vender.

    Cuando llegué a Guadalajara, el periodista que venía a los entrenamientos pensaba que en una hora se iba. Luego se daba cuenta que yo trabajaba dos o tres horas y la señora lo quería matar porque no iba a buscar a la hija al colegio. Se enojaban y no podían hacerlo, porque se supone que hacen lo que les gusta. Eso no lo cuentan ustedes y yo sí se los decía de frente; imagínate cómo se ponían y las cosas que decían o escribían.

    Está, por ejemplo, ese (Héctor) Huerta. Pobrecito, no tiene ni idea de futbol. No sabe lo que es un sistema de juego, un extremo. Habla de un extremo como si fuera un volante. Para mí, y esto nunca lo había declarado, esa gente no existe. El futbol está como está porque la gente lo escucha. Para mí, por su físico no pudo jugar al futbol, ni al basquetbol, al futbol americano, ni tampoco pudo ser árbitro. Entonces se dedica a ser “periodista”. Es un tipo que se levanta a las seis de la mañana para ver qué dijo uno o el otro. Es un informante de chismes, no un analista.

    – Has dicho que nos sacamos de la manga eso del 4-2-3-1. ¿Te da miedo que en Rusia el periodismo nos inventemos la línea de 6?

     No, porque yo ya lo hice.

    – ¿En serio?

    Pero por supuesto. Cuando juegas con una línea de cuatro y los dos volantes por afuera no son desequilibrantes, no son tácticos…

    – Son picapiedra.

    (Risas) Sí, esa es la palabra que uso yo. Cuando ponen a unos que juegan tan afuera, a un lado de los dos laterales, haces una línea de 6. Muchas veces lo hice: 6-3-1. Si le preguntas a entrenadores que han estado allegados a mí, lo tiene en la mente. No lo utilizas en América, por ejemplo, pero sí cuando diriges a Jaguares, Ángeles de Puebla, lo use en un momento difícil de Atlas. Tenía volantes que generaban más a la defensiva que al ataque, pero con los tres volantes y el 9 siendo jugadores fuertes para atacar con ellos.

    Esto te demuestra que todos los sistemas son bonitos y vistosos. Depende del técnico que tenga la inteligencia de hacer brillar a los jugadores, sin pasar el sistema por encima de ellos.

    – Se han dado históricas variaciones de ese tipo. Hablas del 4-4-2 en México 86…

     Se vio más con Bélgica, España, Inglaterra, Alemania…

    – Menos con Argentina.

    Bueno, Argentina comenzó con un 4-4-2, hasta que (Salvador) Bilardo se da cuenta sobre la marcha, porque es un técnico inteligente, de cómo jugaban los rivales. Fíjate, ahí podemos analizar que, durante cuatro años hiciste un cierto trabajo y terminaste jugando diferente a lo que venias haciendo. Eso es labor del técnico que pone en marcha un cambio, siempre teniendo una ventaja: los jugadores lo apoyaban.

    -A muerte.

    ¡Claro! Y eso es una ventaja porque a veces no ocurre. Esos jugadores eran suyos, estaban convencidos de lo que era Bilardo y entonces pasa una línea de 3, con dos laterales volantes marcando a los dos extremos y poniendo tres en la media cancha. Después, pasados los años, ya no se juega con dos puntas. En 2006, quién más lo aplicó fue Italia y Francia con Henry de punta y Zidane detrás. Yo decía que era un 4-4-1-1 y, regresando a lo que me decías, el periodismo se inventó el 4-2-3-1.

    – Javier Mascherano dijo que él disfrutaba los entrenamientos, pero en los partidos sufría el futbol. ¿Coincides con eso?

    Lógico, coincido totalmente. El entrenamiento lo haces sin presión, es una cuestión lúdica para aplicar cosas que te harán crecer mediante repeticiones: es algo lógico. Pero si el jugador no lo quiere entender, tienes que tener mano firme para pedirle que se quede más tiempo y explicarle como cambiar el hecho de que, si bien llega a línea de fondo 10 veces, no tira un buen centro con idea y bien aplicado. Hay muchas cosas que son importantes y el jugador no lo quiere entender, se quiere ir a su casa. No hay profesionalismo, esa es la realidad.

    – ¿Crees que el jugador termine por entender esa importancia?

    Pasa que en México hay otro problemita latente. Por ejemplo, en Argentina hay muchos técnicos que no quieren dirigir en Primera.

    -Pekerman le rehuyó mucho tiempo.

    Sí, ese es buen ejemplo. Antes, los jugadores tenían un fundamento de lo que se trabajaba en inferiores. Después de todo mi recorrido, te puedo decir que el futbolista mexicano llega a Primera por lo nato, por lo que tiene en sus genes, pero hay un problema: le falta tener oficio. No saben, por ejemplo, todo lo que tiene que saber un lateral, cómo trabajar por izquierda o por derecha; son muchas cosas.

    – Entonces, los laterales no tienen que ser solo altos como ahora dice Juan Carlos Osorio.

    ¡No, para nada! ¡Y menos un lateral! Por ejemplo, (Miguel) Herrera era lateral y central con una marca espectacular; lo mismo (Raúl) Gutiérrez. No creo que pase por ahí, por lo menos en esa posición. Claro, si tiene altura además de buen pie y una buena marca ayuda. Pero por eso te digo que nos falta trabajar mejor abajo (fuerzas básicas). Lamentablemente pocos técnicos lo dicen porque no se quieren meter en problemas. En otros lados existe un director deportivo que hace juntas semanales para ver el trabajo los que se hará cada semana, en todas las categorías. Fíjate, en América no lo había. Entonces, el de la sub-15 trabajaba de una manera, el de la 17 a su gusto y el de al 20 a lo suyo. Falta una estructura de trabajo.

    – Van a lo suyo porque buscan conservar el trabajo.

    Pero porque las directivas se lo permiten. A ver, en una escuela se enseña para que pases de primaria a secundaria, luego a preparatoria y después la facultad donde eliges una profesión. Pues en el futbol no debería de haber ninguna diferencia. A los de 15 años los preparas con más trabajo de técnica individual que colectiva. Le inculcas que sea amigo de la pelota, que por lo menos sepa dar un pase de 10 metros. Lamentablemente, el técnico de la sub-15 piensa que está dirigiendo al Real Madrid o al Barcelona; quiere ganar y pone a los jugadores a hacer trabajo táctico. Ahí es cuando digo que falta un director general para decirle que está mal lo que está haciendo.

    – Entonces lo que hizo Chivas con Matías Almeyda lo ves bien. Le entregó toda la parte deportiva del club.

    Bueno, habría que ver si Almeyda trabaja. Porque también antes se lo entregaron a Cruyff y mira cómo les fue. También hay que empezar a decir la verdad porque cuando dicen que Chivas generó (jugadores), es mentira. Fue el equipo que más gasto para tener la media cancha de una Selección Nacional. Trajeron a (Jair) Pereira, (Alan) Pulido, tuvieron que traer a (Isaac) Brizuela; ni siquiera (Javier) López es de casa. En los últimos 10 años no generó. Pero acá no se habla con la verdad.

    Lo mismo pasa en Selección. Creo que para hacer reformas y modificar -porque todos piden que la selección sea lo mejor-, hay que entender que el primer problema que hay en México es que se me concentran en que ganó un Mundial la sub-17. Argentina nunca ganó en esa categoría y tenemos dos campeonatos del mundo y un subcampeonato. A la sub-17 la toman como amateur. Y acá está bien la ponen en el cielo, dándole a la gente una mentira. Somos campeones del mundo sub-17, ¿y?, ¿qué pasó con esos jugadores?, ¿dónde está esa base? Nadie habla de eso porque no les interesa profundizar y analizar; prefieren mandarle a la gente alegría, pero no están diciendo la verdad.

    – ¿Cómo consideras el trabajo de Juan Carlos Osorio?

    Osorio es un técnico distinto a los demás porque tiene un pensamiento diferente al planeta. ¡Las rotaciones no existen en el mundo! Es su idea y se respeta. Pero, por ejemplo, en Chile (Arturo) Vidal, Alexis (Sánchez) y (Gary) Medel juegan siempre. No entiendo lo que está haciendo acá.

    Te aseguro que si le hiciéramos una entrevista a 50 personas en la calle para que te digan cual es el sistema base de México, se las ponemos difícil porque (Osorio) jugó con línea de cinco, utilizó el 4-3-3, y hasta el 4-4-2. ¡A (Raúl) Jiménez lo puso por afuera! Yo quiero saber cuándo había jugado allí.

    Creo que el técnico de la Selección podría trabajar con los jugadores de acá. No hay tanta diferencia con los que están afuera. Hay que ver dónde juegan los que están en Europa. No hay nadie en el Real Madrid, y cuando estuvo uno (Chicharito) no pasó nada, cuando otro estuvo en el Atlético de Madrid (Jiménez), tampoco pasó nada. Por eso creo que puede trabajar con la gente de acá, con uno o dos sistemas con sus variantes y ver quién está en su mejor momento.

    Tiene que conformar una buena camada que esté bien trabajada y no basarse en individualismos. Nadie sabe qué pasará en Rusia con México, porque hemos perdido perdimos cuatro años, que no me vengan con cuentos.

    – También has dicho que quienes dirigen a países se han convertido más en seleccionadores que entrenadores.

     ¡Claro, claro! Pero no tiene que ser un problema; es cuestión de trabajo. Sampaoli, por ejemplo quiere poner un sistema de juego (línea de 3) en cinco días cuando Argentina, desde la época de Bilardo, nunca jugo más así. Mira cómo se complicó tanto por no poner a los jugadores por encima del sistema. Cuando el técnico se cree que es más que los jugadores, hay un problema.

    Hablaste de la capacidad de Bilardo para que el grupo lo respetara. Eso te pasó en 2006, todos lo vimos. ¿Qué pasó con esa Selección? Porque a mediados de los 90 hablaste de que al jugador mexicano le hacía falta disciplina táctica y hace poco declaraste lo mismo. ¿No aprendimos nada en 20 años?

    Es difícil saber qué pasa. Habría que analizar muchos temas. Por ejemplo, ahora México tiene un problema de tener a la mayoría de sus seleccionados jugando afuera. En 2006 no podíamos decir eso. Aquella Selección, la gran mayoría jugaba en la liga local, salvo Borgetti en Inglaterra y Rafa Márquez. Pero se podía trabajar con todos los demás, como lo hice, durante todas las semanas. Ahí se logró conformar un equipo muy bien trabajado.

    Ahora mucha gente se olvida de lo que hicimos en Confederaciones. Olvídate de las eliminatorias y el Mundial. En Confederaciones, México le dio un grito al mundo: Le ganamos a Brasil –con Robinho, Ronaldinho y Kaka-, Japón, le pasamos por arriba a Grecia. Después me elimina Argentina en un partidazo y penales. Y después, fíjate cómo es la prensa. Llegamos y me preguntaron sobre la eliminatoria. Ustedes no pusieron al equipo donde había que ponerlo, no le dieron confianza y grandeza. Prefirieron dedicarse a lo del antidoping de (Salvador) Carmona y (Aarón) Galindo. Ahí te das cuenta que la prensa solo quiere vender.

    Tenía un equipazo. Por eso, en una conferencia de prensa, cuando me preguntan sobre la eliminatoria y que era lo más difícil, me salió de adentro: La paso caminando. Pero no porque desmereciera a los rivales, sino porque no podía desconfiar de lo que tenía. Había una disciplina táctica.

    Para mí, lo único que le falta al futbolista mexicano es controlar la presión que la prensa le mete. Hay una gran diferencia en tener que salir a ganar por obligación –como en una eliminatoria- y en salir a jugar contra potencias, que es cuando ustedes dan como perdedor a México; ahí es cuando el jugador juega sin presión.

    – ¿Vaticinas una mala actuación de México en el Mundial?

    Bueno, esta es la mejor generación en la historia del futbol mexicano. Llegué a México a principios de los 80 y la calidad que tiene ahora no la tuvo nunca; ni siquiera conmigo.

    – ¿Al entrenador lo ves bien?

    A bueno, eso es otra cosa; otro problema. Hablo de los jugadores. No muchas veces vamos a tener a un (Javier) Aquino, a un (Hirving) Lozano, a un (Jesús) Corona; esos no caen del cielo. No hay que hacer como los directivos de Atlas que pensaban que bastaba con tener buena captación. Mira cómo están ahora por no saber pulir a sus diamantes. Cuando me fui eran segundos en la porcentual, atrás del Toluca.

    Los dirigentes piensan que un jugador está listo porque juega bien, cuando hay un montón de cosas que hay que tomar en cuenta. Pasa lo mismo en la Selección.

    – También siempre has asegurado que lo que le pasa a México no es por un problema de falta de mentalidad.

    Es que no lo es. Creo que el problema es uno de un peso muy específico: El quinto partido. En la semana previa el jugador no duerme bien, están inquietos y terminan por no desarrollarse con la soltura que se les pide. Igual es una etapa complicada que ya superaron España, Italia y otras potencias. Tenlo por seguro, que el día que México pase esa fase, se va para arriba; no tengas la menor duda.

    – El futbol se ha hecho cada vez más industrializado y resultadista. ¿Sigues cabiendo en este mundo? ¿Te consideras idealista?

    Soy analítico, no idealista. Además, no me interesa si quepo o no. A ver, se habla de un Lavolpismo. No hay una explicación para saber cómo va cambiando el futbol. El asunto es que nadie lo toma como un ajedrez. La mayoría habla de otras cosas, está en otro pensamiento. El problema es que el jugador ya se acostumbró a eso; ya no quieren trabajar, no quieren estar bajo una disciplina táctica.

    – ¿Cómo alguien que fue expulsado de cuatro colegios llega a ser considerado como un buen maestro?

    Bueno, tengo un carácter difícil. No soy contestador, pero me gustaba –y todavía- ser frontal; no me gusta ser cínico. Ahora veo mucho cinismo y yo nunca fui así. Si tenía que contestarle al profesor lo hacía. Te daban una amonestación y a las 25 chau chau. Ojo, pero estás equivocado en una cosa. Yo terminaba los cursos, el problema era que al otro año no me dejan entrar.

    -Es verdad, me equivoqué.

     Al otro año no me dejaban entrar. Iba y me decían: Huy no, usted ya no. Entonces iba de colegio en colegio. Pero, al margen de ser considerado maestro, jamás pensé ser técnico. Un día, el Flaco Menotti vino al Atlante para verme trabajar con la línea de cinco. Llegó y me dijo: De los 22 jugadores que formaron parte de esa selección, al último que hubiese imaginado como entrenador es a usted. Era un equipo que tenía a Passarella, Gallego y a Kempes –que era como Iniesta pero con menos marca-.

    – En el lugar 22.

    Claro, porque yo estaba con mis locuras. Después, cuando estaba en Oaxtepec y nos íbamos al descenso, dejé los guantes para asumír la responsabilidad. Luego voy a Ángeles de Puebla, con puros mexicanos. Allí empecé a estudiar a los equipos que sobresalían por algo. En aquella época estaba el Milán de Arrigo Sacchi, luego al Ajax de Louis van Gaal. Me fijaba cómo salían jugando y generaban llegadas. Anotaba todo, me quedaba hasta las dos o tres de la mañana viendo esos VHS. Me convertí en un entrenador con mucha disciplina.

    – En un ajedrecista.

    Sí, total. Estoy convencido que el jugador aporta solo el 70%.

    – Pero tu 30% lo vas a hacer bien.

     Sí, que no te quede duda.

    – Ahora te vas alejando cada vez más del banco. ¿Se te antoja más estar en la parte lúdica?

     Sí. Es que creo que puedo poner una escuela o hasta hacer un libro.

    -Ya tenías hasta el título, ¿no? “Futbol sin miedo”.

     Sí, ver al futbol sin miedo. Por ejemplo, veo a algunos que, cuando hay una falta a favor se preocupan por el 9 que el rival les deja arriba y ponen a dos para defenderlo. No lo puedo creer. Podría estar equivocado, pero quiero explicar todo eso.

    – ¿Qué es ganar?

    Todo: la prioridad, lo principal, el objetivo y la meta que tienes. Pasa que hay formas.

    – Y te importan mucho.

    A mí sí. Hace tiempo atrás, decía que acá en México es difícil mantener mucho tiempo a un equipo competitivo. Ahora Tigres lo es, pero no es ganador. Nunca vi algo así, salvo en aquellos inicios de los años 80 con Cruz Azul. Y ahora olvídate con la liguilla, un invento por cuestiones económicas que no existe en el resto del mundo.

    – ¿Es algo que hace mucho daño?

     A mí no me gusta porque la regularidad de tu equipo, en una mala tarde, se puede perder y te hace quedar fuera. Aunque también se puede decir que el supuesto gran equipo tal vez no lo era tanto. Hay que analizar mucho y reformar.

    – ¿Qué te falta por hacer?

    Cuando me hice jugador me tracé objetivos, porque soy un tipo pensante. Salí de Banfield, llegué a San Lorenzo y luego a la Selección. Que no juegue el Mundial como dicen, pero la medallita campeón del mundo la tengo. No todos la tienen y a veces creen que todos la tienen. La medallita está allí, guardada. Cumplí con mis expectativas.

    Después, como técnico, si mañana me dicen que no puedo dirigir más, no lo hago y no me vuelvo loco. Cumplí lo que me propuse; crecí y crecí. Me encontré con una camada de jugadores impresionantes en Atlas y los supe pulir. ¡Esos sí salieron de allí, no es como Chivas! Luego me propuse llegar a la Selección Mexicana; dije que pasaba caminando la eliminatoria y lo hice. Si algo me falta es volver a la Selección y pasar al quinto partido

    – ¿Asumirías ahora?

    Con esta camada de jugadores no paso caminando, juego caminando. Hoy, si México trabaja bien -como lo hizo Barcelona o España, que no puso solo a los muñequitos, sino que trabajó mucho- puede hacer grandes cosas. Se debe darle la seguridad al jugador porque está lleno de dudas, debido a que siempre lo están matando. Es importante que lo haga el técnico, que es el psicólogo de un equipo. Yo, cuando jugábamos contra Brasil -y esto se lo puedes preguntar a mis jugadores, les dije: Tienen la misma camiseta que Dominica y hasta son iguales. Les decía que íbamos a salir jugando y ser iguales, porque no había diferencia.

    Hoy el técnico cambia el parado dependiendo de cada rival. Pero cómo, ¿no tienes la calidad y categoría como para que el rival se preocupe por ti?

    – ¿Eres nostálgico?

    No, solo creo que en mi época había más espacios en la cancha. Por eso he dicho que si queremos volver a eso tenemos que sacar un jugador de la cancha; jugar con 10.

    – Dijiste que ibas a mandar una carta a la FIFA para pedirlo.

    ¡Lo dije, esperando que alguien se animara a apoyarme en alguna federación! Antes, el mismo Maradona, recibía, giraba y arrancaba. Hoy, que lo físico superó a lo técnico y que cuando recibes una pelota ya te cayeron, me gustaría verlo. A ver, esto se lo pregunto a la prensa. ¿Por qué, si jugábamos bien contra Croacia, Italia, Argentina y Brasil en un Mundial, después se nos complica contra Panamá y Jamaica?

    – ¿Por la diferencia física?

    No, para nada. Que no te quepa duda de que es por no saber jugar. Si no sabes hacer movimientos específicos, te van a superar. Hoy los equipos más pequeños se enfocaron en lo físico para competir, pero el Barcelona o el Real Madrid siguen ganando por 5 goles.

    – Si tuvieras que recomendarle un partido de la Liga MX a un extranjero, ¿cuál le dirías?

    Creo que cualquiera de Tigres o Monterrey que son los dos equipos que juegan diferente a los demás. Eso sí, tenlo por seguro que no lo mando a ver a Cruz Azul que juega con tres 5 de volantes. Su técnico (Paco Jémez) se defiende diciendo que solo el Real Madrid golea en el mundo. ¡Por favor, acá les venden mucho humo! Menos mal que tuve la fortuna de enfrentarme a él con América; así le fue. Pero es culpa de ustedes por elogiar a esa gente que no deja ni enseña y le quitan un trabajo a un entrenador mexicano que es 10 veces más capaz. De verdad, tiene un currículum, no malo, horripilante.

    Pero bueno, el periodismo me criticó cuando puse al Maza (Rodríguez) y a (Andrés) Guardado. Fíjate, cuando puse a Alberto Medina, con 17 años, frente a Brasil, el estadio se levantó por sus jugadas. Era un 0-0 mal jugado en el Estadio Jalisco. Luego entró él con su habilidad y despertó a todos. ¿Qué puso la prensa? Que cómo se atrevía a usar zapatos rojos. ¡Por favor!

    – ¿Cómo llevaste el padecer un aneurisma aórtico abdominal?

    Es algo por lo que le doy gracias a Dios. Me la detectaron en una resonancia magnética de la columna. El doctor, Rafal Ortega, me la había mandado a hacer por un problema en esa zona y salió. No sé qué hubiera pasado si no me la hago, porque un aneurisma no te da dolor. Me explicaban que, si se reventaba, ni siquiera alcanzaba a llegar al quirófano. Me operaron de urgencia; no lo podía creer. De ahí tuve que dejar el cigarro, ahora ando con este electrónico.

    – ¿Te costó trabajo dejarlo?

    Sí. Ahora de pronto en una cena me fumo alguno. No le gusta a mi mujer, pero el asunto es poder controlarlo. Hay que también disfrutar un poco la vida.

    – Mónica, tu esposa, dijo que eras más bueno que Lassie con un bozal.

    (Risas) Nos conocimos cuando yo tenía 18 y ella 14. Nos casamos en el 74, llevo 43 años de casado. Tuvimos tres hijas. Siempre he estado rodeado de mujeres, crecí así. No tuve al varón. Yo decía que iba a venir el nuevo Pele, pero no. Nunca tuve al nuevo Pelé.